sábado, 24 de septiembre de 2011

Perdí un dedo pensando

Me senté en la calle, esperando que pasara un bus que me llevara a mi pueblo. Era un día templado, el cielo estaba cubierto por nubes no muy densas. Una madre y su hija pasaron a unos metros: la niña llevaba un pequeño coche con una muñeca. Entonces me pregunte si el deseo de los infantes del genero femenino por jugar con muñecas que simulan ser bebes, o con pequeñas cocinas era algo casi primitivo o solo parte de nuestra idiosincrasia de genero actual.

Propuse entonces un experimento mental: Si tenemos un grupo de bebes (fm.) las cuales no estan en contacto con este tipo de juguetes. En cambio, se le entrega cualquier otro que no este relacionado con practicas que hoy en dia son consideradas "correctas" para las mujeres (crianza, cocina, etc) Las pequeñas crecerían entonces sin un modelo de mujer establecido, no contaminado por el contexto cultural actual. Mientras pensaba esto el cigarrillo que mantenía en mis dedos se consumía lentamente.

No podía sacarme de la cabeza la idea de que un simple juguete tuviera un impacto psicológico tan dramático en la vida de un infante, los juguetes eran entonces... ¿representaciones simplistas de la visión de nuestra sociedad? Mientras los niños juegan con soldaditos de plástico, camiones, etc. Igualmente se van formando como nuestra sociedad quiere que sean. Me pareció un tanto repugnante.

El cigarrillo estaba a punto de terminar su vida. El experimento mental se podía aplicar también a los varones, incluso hacerlo un poco más radical, hacer que jueguen con juguetes femeninos ¿ Podría cambiar la conducta de un varón el jugar con estos?... En ese momento el cigarrillo había terminado, mi dedo rozó con las cenizas calientes y mi retorcida idea había muerto.

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